La Navidad suele asociarse a alegría, reuniones familiares y descanso. Pero, para muchas personas, también supone una época de estrés, nostalgia, expectativas imposibles o de un malestar que vienen arrastrando desde hace meses. Si llevas tiempo pensando en empezar terapia —o en retomarla—, esta época del año puede ser justo el impulso que necesitas para priorizarte y darte el mayor de los regalos: tu autocuidado.
El problema: por qué la Navidad intensifica tu malestar
No es que la Navidad sea un problema en sí, pero sí que puede ser fuente de malestar para muchas personas. El contraste entre lo que se supone que deberías sentir o hacer en Navidad y lo que realmente sientes puede generar culpa, ansiedad o tristeza. Entre los motivos más frecuentes están:
Expectativas sociales
Todo invita a “estar bien”, sonreír y disfrutar. Si tu realidad emocional no encaja en ese guión, el malestar puede aumentar.
Mayor carga emocional
Los encuentros familiares pueden remover heridas, las ausencias se notan más, se pueden generar dinámicas tensas o resurgir asuntos que no aún están resueltos.
Ritmo acelerado
Organizar cenas, regalos, desplazamientos… La combinación de prisas y exigencias puede convertirse en un cóctel de estrés.
Más tiempo para pensar
En Navidad solemne hacemos balance del año: lo que logramos, lo que no; los cambios que queremos hacer y que aún no hemos podido llevar a cabo. Este proceso de evaluación interna puede resultar abrumador si ya te encuentras en un periodo vulnerable.
Si te reconoces en alguno de estos puntos, quiero decirte que no estás solo. Anímate y da el paso de comenzar terapia. Estaré encantado de atenderte en mi consulta de psicología en Santa Cruz de Tenerife o de manera online, y juntos comenzaremos a trabajar en tu bienestar. Para ello sólo tienes que pinchar aquí.